Hoy en día, ser profesor no es fácil. Se necesitan grandes dosis de paciencia y esfuerzo para captar la atención y el interés de nuestros alumnos y, aún así, el resultado no siempre es positivo.
Por eso, es muy importante hacer las clases lo más divertidas y amenas que sea posible porque de este modo conseguiremos mantener a nuestros alumnos motivados y activos.
Os indico algunas recomendaciones para que nuestro alumnado esté más motivado en clase, consiguiendo de este modo que nuestra experiencia educativa sea más satisfactoria:
1. Debemos fomentar que el alumnado participe en clase.
Es importante que los alumnos y alumnas no sean meros receptores de nuestros conocimientos y se sientan partícipes de la clase, que puedan expresar sus ideas y preguntar sus dudas con normalidad pero siguiendo unas normas básicas en las intervenciones.
2. Debemos mantener una actitud positiva.
Es importante disfrutar con el trabajo que estamos haciendo. Cuando le ponemos pasión a una tarea, esta pasión se transmite a los demás. Si queremos que nuestro alumnado tenga una buena actitud en clase y se divierta, nosotros debemos ser el espejo en el que se miren.
3. Debemos crear una buena relación con nuestro alumnado.
La empatía es una herramienta fundamental para sacar el máximo rendimiento en nuestras clases y hacer que los alumnos y alumnas vean su trabajo como algo divertido.
La cercanía y el respeto son fundamentales para hacer que el ambiente en clase sea distendido. Pero sin confundir los roles, nosotros somos los profesores y ellos los alumnos y alumnas.
Debemos mostrarnos cercanos a nuestro alumnado para que tenga confianza y se sienta seguro en su proceso de aprendizaje, pero sin pasarnos de simpáticos puesto que corremos el riesgo, en algún caso, de poder llegar a perder su respeto.
La cercanía y el respeto son fundamentales para hacer que el ambiente en clase sea distendido. Pero sin confundir los roles, nosotros somos los profesores y ellos los alumnos y alumnas.
Debemos mostrarnos cercanos a nuestro alumnado para que tenga confianza y se sienta seguro en su proceso de aprendizaje, pero sin pasarnos de simpáticos puesto que corremos el riesgo, en algún caso, de poder llegar a perder su respeto.
4. Podemos realizar actividades en grupos de trabajo.
Mediante el trabajo en grupo los alumnos y alumnas aprenden a colaborar entre ellos, a ser más responsables y a admitir puntos de vista diferentes al suyo.
5. Podemos aplicar técnicas de educación innovadoras.
En la actualidad se está avanzando mucho en el tema de la innovación en el aula. Está claro que la "clase magistral" en la que el profesorado expone un tema y el alumnado atiende y toma apuntes ha quedado obsoleta. Es necesario que el alumnado en clase esté activo y motivado, y eso se puede conseguir intercalando actividades innovadoras.
Hay muchas técnicas que se pueden aplicar como, por ejemplo, la clase invertida (flipped classroom) que propone que el alumno trabaje el tema en casa y podamos utilizar el tiempo de clase para practicar, debatir y resolver dudas.
También podemos conseguir esa motivación utilizando juegos (gamificación) como excusa para que aprendan.
Os dejo un enlace a la página web de Educación 3.0 donde podéis encontrar 20 herramientas de gamificación que el alumnado podrá utilizar de forma sencilla, divirtiéndose a la vez que están aprendiendo:
6. Podemos introducir alguna herramienta TIC en nuestras clases.
La tecnología forma parte de la vida de nuestro alumnado, y a muchos de ellos les encanta y les ayuda a ver el aprendizaje como un juego.
Actualmente hay muchísimas herramientas TIC que podemos utilizar en el aula y que luego nuestros alumnos y alumnas pueden seguir utilizando en casa.
Os dejo un enlace a la página web de aulaPlaneta en la que podéis encontrar 25 herramientas para enseñar las matemáticas con las TICs:
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Recuerda que es fundamental que el alumnado esté motivado para que pueda aprender y para ello debemos propiciar que sea protagonista activo de su aprendizaje:














