Para buena parte de nuestros alumnos y alumnas, incluidos los que catalogamos como "buenos estudiantes", estudiar matemáticas en casa consiste en hacer la tarea que manda el profesor.
Aun así, hemos de ser conscientes de que la mayor parte del alumnado que hace la tarea lo hace por obligación, "porque nos lo manda el profe y, si no lo hacemos, nos pone un negativo...".
Aun así, hemos de ser conscientes de que la mayor parte del alumnado que hace la tarea lo hace por obligación, "porque nos lo manda el profe y, si no lo hacemos, nos pone un negativo...".
Son pocos los que sienten la necesitad de hacer la tarea, "si no hago la tarea no me entero de lo que hemos trabajado en clase y no aprendo..."
Pero, debemos tener claro que, además de conseguir que nuestro alumnado adquiera las competencias propias de nuestra materia, tenemos que esforzarnos por que adquiera otras capacidades muy importantes para su futuro como son la autonomía y la capacidad de organizar bien su trabajo diario.
Pero, debemos tener claro que, además de conseguir que nuestro alumnado adquiera las competencias propias de nuestra materia, tenemos que esforzarnos por que adquiera otras capacidades muy importantes para su futuro como son la autonomía y la capacidad de organizar bien su trabajo diario.
Por otro lado, si queremos que nuestro alumnado pueda hacer todas las tareas que les encomendamos diariamente, los profesores/as debemos ser comedidos a la hora de poner ejercicios. Es mejor que hagan 3 o 4 ejercicios fijándose bien en lo que hacen, a que tengan que resolver 10 o 12, o hasta una hoja entera de ejercicios... porque, en este caso, lo harán de cualquier manera con tal de "cubrir el expediente" y terminar pronto, o bien se lo copiarán de un compañero/a o, incluso, recurrirán a la IA... Todo con tal de evitar la reprimenda del profesor/a.
¿Cómo debo hacer la tarea?
Antes de empezar a resolver los ejercicios, se deben leer los apartados de teoría trabajados en clase para recordar las ideas principales. A veces, solo se necesitará un repaso muy ligero, pero, si no se ha entendido bien la explicación del profesor/a, el repaso debe ser más profundo.
A continuación, ya puede intentar resolver los ejercicios.
En principio, es recomendable que haga el trabajo solo. Si algún ejercicio no lo sabe resolver o lo resuelve de forma incorrecta, puede revisar los ejercicios corregidos en clase o los ejemplos resueltos que suelen venir en el libro de texto. Incluso puede pedir ayuda a algún compañero/a o familiar que tenga conocimientos en el tema.
Actualmente, el alumnado dispone de muchos medios para resolver sus dudas en casa. En internet hay abundante material disponible, páginas web con teoría y ejercicios resueltos, tutoriales en vídeo muy interesantes, blogs como éste donde intentamos ayudar al alumnado... Lo importante es buscar la forma de resolver nuestras dudas y no quedarnos parados, esperando que nos las resuelvan los demás.
Recordemos que el alumnado debe aprender de forma progresiva, adquiriendo buena base para el futuro, por eso es fundamental que no avance hasta que haya conseguido un dominio adecuado para hacerlo.
Hay profesores/as que tenemos la costumbre de poner tarea todos o casi todos los días, sobre todo en primaria y secundaria, aunque progresivamente vamos dejando de ponerla en los últimos cursos de secundaria y en bachillerato para que el alumnado se vaya acostumbrando a ser autónomo y aprenda a organizar sus estudios.
El alumno/a que no ha comprendido la importancia que tiene trabajar a diario esta materia, cuando su profesor no pone tarea pensará que no tiene nada que hacer, y eso hará, "nada".
En cambio, el alumno/a que siente la necesidad de trabajar a diario buscará tareas para hacer, repasará lo que se ha visto en clase, resolverá ejercicios similares... y, si tiene dudas, aprovechará la clase siguiente para preguntárselas al profesor/a y podrá así avanzar.
Los alumnos/as suelen tener la impresión de que, si al final no han sabido resolver correctamente los ejercicios, han perdido el tiempo, pero no tiene por qué ser así.
Todo ese trabajo personal es muy importante porque habremos dedicado tiempo a pensar, habremos razonado, sabremos dónde han surgido las dificultades y, cuando se corrijan los ejercicios en clase, entenderemos por qué no supimos resolverlos y cómo deberíamos haberlos resuelto correctamente.
Para aprender hay que practicar y practicar, y a veces hay que equivocarse. Lo importante es comprender la forma de resolver cada ejercicio, y no repetir y repetir su resolución hasta memorizarlo, porque es poco probable que tengamos que volver a resolver el mismo ejercicio aunque, seguramente, sí que tengamos que resolver otros parecidos.
Recuerda: Siempre que estás trabajando, estás aprendiendo, aunque a veces te cueste creerlo.
Actualmente, el alumnado dispone de muchos medios para resolver sus dudas en casa. En internet hay abundante material disponible, páginas web con teoría y ejercicios resueltos, tutoriales en vídeo muy interesantes, blogs como éste donde intentamos ayudar al alumnado... Lo importante es buscar la forma de resolver nuestras dudas y no quedarnos parados, esperando que nos las resuelvan los demás.
Conviene recordar que el profesor/a pone la tarea para el conjunto de la clase, pero algunos alumnos y alumnas deben adaptar los ejercicios a su nivel de conocimientos.
Si un alumno/a tiene dificultades y comprende que los ejercicios propuestos son muy complicados para él, seguramente deba empezar por hacer ejercicios más sencillos; en cambio, si el alumno/a comprende que los ejercicios propuestos por el profesor son muy fáciles para él, debería hacer también algún ejercicio de mayor dificultad.
Si ve que su nivel de conocimientos no es muy alto, debe dedicar bastante tiempo a resolver ejercicios sencillos. Ya aumentará el grado de dificultad cuando haya asimilado bien los contenidos de nivel básico.
"¿Y si el profesor no nos ha puesto tarea...?"
Hay profesores/as que tenemos la costumbre de poner tarea todos o casi todos los días, sobre todo en primaria y secundaria, aunque progresivamente vamos dejando de ponerla en los últimos cursos de secundaria y en bachillerato para que el alumnado se vaya acostumbrando a ser autónomo y aprenda a organizar sus estudios.
El alumno/a que no ha comprendido la importancia que tiene trabajar a diario esta materia, cuando su profesor no pone tarea pensará que no tiene nada que hacer, y eso hará, "nada".
En cambio, el alumno/a que siente la necesidad de trabajar a diario buscará tareas para hacer, repasará lo que se ha visto en clase, resolverá ejercicios similares... y, si tiene dudas, aprovechará la clase siguiente para preguntárselas al profesor/a y podrá así avanzar.
Ese es el objetivo que buscamos conseguir, que el alumnado aprenda a organizarse y sea autónomo.
No hay que desesperarse...
Los alumnos/as suelen tener la impresión de que, si al final no han sabido resolver correctamente los ejercicios, han perdido el tiempo, pero no tiene por qué ser así.
Todo ese trabajo personal es muy importante porque habremos dedicado tiempo a pensar, habremos razonado, sabremos dónde han surgido las dificultades y, cuando se corrijan los ejercicios en clase, entenderemos por qué no supimos resolverlos y cómo deberíamos haberlos resuelto correctamente.
Para aprender hay que practicar y practicar, y a veces hay que equivocarse. Lo importante es comprender la forma de resolver cada ejercicio, y no repetir y repetir su resolución hasta memorizarlo, porque es poco probable que tengamos que volver a resolver el mismo ejercicio aunque, seguramente, sí que tengamos que resolver otros parecidos.
Recuerda: Siempre que estás trabajando, estás aprendiendo, aunque a veces te cueste creerlo.

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